Internet y salud psicológica

En la última década el uso de internet y de las nuevas tecnologías ha aumentado en nuestra sociedad causando un impacto en la vida de las personas. Los beneficios o problemas que internet pueda causar depende del uso que se haga de éste.

Internet proporciona beneficios en la comunicación, la implicación social y el bienestar. Ejemplos de un uso social serían utilizarlo como medio para crear o mantener amistades (muchas relaciones virtuales suelen convertirse en presenciales) o participar en foros de discusión y webs (permite que personas que no se sientan implicadas con actividades de su comunidad geográfica sí se impliquen en actividades virtuales). Al percibir que pueden crear y mantener relaciones sociales duraderas el bienestar psicológico aumenta.

El estudio de Herrero (2004) analiza la influencia de la participación comunitaria presencial y virtual en el ajuste psicológico de los usuarios de internet. Para ello, se tuvo en cuenta la implicación de los participantes del estudio en actividades sociales de su comunidad y la participación en foros y webs, así como la autoestima social (capacidad de auto-percepción de crear y mantener amistades duraderas), ánimo depresivo y estrés percibido. Se encontró que tanto la participación comunitaria virtual como la presencial tienen un efecto en la autoestima y el distrés (ajuste psicológico). Participar en comunidades virtuales puede favorecer la creación y mantenimiento de vínculos sociales de la misma manera que lo hace la participación comunitaria presencial. Participar activamente en una comunidad virtual no es causa de inhibición o aislamiento de actividades presenciales. De hecho, hay compatibilidad entre las dos formas de participación y ambas muestran los mismos beneficios: satisfacción con las relaciones sociales y mejora del bienestar psicológico.

Cabe tener en cuenta la promoción de la participación social virtual como un recurso para aquellas personas a las que les cueste tener una vida comunitaria presencial por cuestiones, por ejemplo, de movilidad.

Si bien la participación virtual presenta beneficios también puede acarrear consecuencias negativas como la ciberbalcanización (centrarse tanto en comunidades virtuales de un interés concreto que hay aislamiento del resto de información) o el anonimato que aunque ayude a expresar emociones de manera sincera obstaculiza que se dé la confianza y solidaridad necesaria para crear vínculos.

Echeburúa (2010) habla de los riesgos por un uso inadecuado de internet. Estos son la adicción, el acceso a contenidos inapropiados, el acoso o la pérdida de intimidad. Los adolescentes y jóvenes son un grupo de riesgo ya que son los principales usuarios y por la tendencia que tienen a buscar nuevas sensaciones.

El atractivo de internet es la respuesta rápida, las recompensas inmediatas y la interactividad. El atractivo de las redes sociales virtuales es que ofrecen la posibilidad de hacerse visible ante los demás, reafirmar la identidad ante el grupo y estar en contacto con los amigos y todo ello protegido por una pantalla.

Dormir poco para estar conectado, pensar en la red constantemente, descuidar otras actividades, intentar no conectarse y no poder, mentir sobre el tiempo o recibir quejas por su uso son señales de que puede que haya un problema de adicción.

El uso de internet no es nocivo per se pero sí puede serlo y por eso conviene estar alerta.

Imagen AtribuciónCompartir bajo la misma licencia Sarah Korf

Referencias bibliográficas:

Echeburúa, E. y Corral, P. (2010). Adicción a las nuevas tecnologías y a las redes sociales en jóvenes: Un nuevo reto. Adicciones, 22, 91-96.

Herrero, J., Meneses, J., Valiente, L. & Rodríguez, F. (2004). Participación social en contextos virtuales. Psicothema, 16 (3), 456-460.

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Silvia Gálvez Vázquez

Psicóloga especializada en psicología positiva y desarrollo personal. Realiza talleres y grupos terapéuticos.

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