Detección temprana del riesgo a la esquizofrenia, ¿es posible?

esquizofreniaLos trastornos mentales se encuentran entre los principales problemas sanitarios y comienzan a ser una de las mayores causas de discapacidad en los países desarrollados. Ciertos autores han tildado a las alteraciones psicológicas (p. ej., la depresión) como auténticas pandemias.  Entre los desórdenes mentales más graves se encuentran sin lugar a dudas la psicosis. Los síndromes psicóticos, como por ejemplo la esquizofrenia, son un conjunto de problemas mentales bastante incapacitantes que inciden directamente en las esferas personal, familiar, laboral y social del individuo. Afectan aproximadamente al 2-3% de la población (concretamente la esquizofrenia a algo menos del 1%) y los primeros síntomas suelen comenzar durante la adolescencia tardía y/o temprana adultez. Las psicosis y sus trastornos relacionados se caracterizan por una serie de alteraciones que con frecuencia se encuentran relacionadas, a saber: a) desregulación afectiva (como por ejemplo síntomas de depresión, ansiedad y/o manía); b) alteraciones en el procesamiento de la información (como problemas de memoria y atención); c) deterioro motivacional (caracterizado por aislamiento social, aplanamiento afectivo o falta para experimentar placer a nivel físico y social); y d) psicosis (como por ejemplo la presencia de alucinaciones y de ideas delirantes).

Para su explicación se puede poner a modo de ejemplo la excelente película del director Ron Howar “Una mente maravillosa” (A Beautiful Mind). El personaje principal y prestigioso matemático John Nash, encarnado en la piel de Russell Crowe,  presenta este conjunto de dimensiones comentadas. Por un lado, se observa una clara alteración de los afectos como indican sus cambios en el estado de ánimo así como periodos con síntomas depresivos. También muestra claros déficit a nivel de motivación como el embotonamiento afectivo (la falta de expresividad emocional) y la pérdida de sus relaciones interpersonales. Por otro lado, las funciones mentales superiores en algunos momentos se encuentran  gravemente dañadas (por la ingesta de medicación antipsicótica o no) como por ejemplo cuando se encuentra en la entrada de su casa haciendo crucigramas sencillos. Asimismo, y tal vez el componente que se hace más visible en el film, es el propiamente psicótico. Las experiencias alucinatorias de tipo visual son evidentes como se observa cuando interactúa con su “colega” en el Campus de Princenton Charles Headmen. Las ideas delirantes también se hacen patentes cuando comienza a enviar sobres sin obtener respuesta para una supuesta organización militar encubierta o cuando está impartiendo la conferencia en la Universidad y cree que los hombres trajeados le están persiguiendo.

Los costes sanitarios y comunitarios que se derivan de la esquizofrenia tales como el consumo de psicofármacos, la hospitalización o el seguimiento en la comunidad, son muy elevados, por lo que todas las acciones que se lleven a cabo para prevenir e intervenir en un problema de semejante índole son de un enorme interés y utilidad. Es por ello que la prevención y detección temprana de este tipo de trastornos ha pasado a constituir en la actualidad una de las principales prioridades en materia de salud mental por parte de las autoridades sanitarias. Una de las líneas de investigación más prometedoras en el campo de la psicosis se centra en la detección e intervención temprana de participantes de riesgo (www.p3-info.es/). Los programas de prevención tratan de identificar a individuos de riesgo a la esquizofrenia con la finalidad última de retardar aparición del problema, mejorar el pronóstico del cuadro clínico, reducir el tiempo de hospitalización, la gravedad y su impacto en las esferas personal, familiar y/o laboral. Por un segundo imagínese que es una persona allegada a usted, ¿no sería sumamente interesante detectar el caso antes de que se desarrolle el trastorno mental grave? Es de suponer que la respuesta es afirmativa. El razonamiento que subyace a este tipo de programas es el mismo que subyace a los chequeos médicos periódicos en mujeres de más de 45 años para detectar un posible cáncer de mama. Se sabe que una detección precoz ayuda a mitigar la enfermedad, y en algunos casos incluso a prevenir o retrasar el cuadro clínico.

La identificación de individuos vulnerables se realiza en función de la presencia de determinados marcadores de riesgo. Un marcador de riesgo es una variable que se encuentra asociada con una mayor probabilidad de padecer un trastorno psicológico. Su presencia aumenta la probabilidad pero no indica necesariamente causalidad. En la literatura previa, diversos factores han sido asociados con una mayor probabilidad de desarrollar un cuadro psicótico. Entre ellos se pueden destacar alteraciones del neurodesarrollo (p.ej., hipoxia), familiares con esquizofrenia (p.ej., tener padres con esquizofrenia), déficits neurocognitivos (p.ej., alteraciones en atención sostenida), trauma infantil (p.ej., abuso sexual en la infancia), consumo de drogas (p.ej., cannabis) o determinados rasgos y experiencias de personalidad (p.ej., rasgos esquizotípicos de la personalidad). Cada uno de estos marcadores se ha asociado con un incremento en el riesgo de transitar hacia la esquizofrenia, si bien ninguno de ellos por si solo o conjuntamente se pueden considerar como una condición necesaria. La presencia de marcadores de riesgo no solo abre la puerta a la posibilidad de prevenir la esquizofrenia en sus estadios previos o iniciales sino que también posibilita el estudio de las causas que están involucradas en la base de este cuadro.

Nuestros trabajos se centran en el denominado paradigma de “alto riesgo psicométrico”. Este acercamiento tiene como finalidad  la detección de personas con vulnerabilidad latente a la esquizofrenia mediante el análisis del perfil de sus puntuaciones en tests psicométicos. Estos tests comúnmente recogen preguntas que tienen que ver con el pensamiento mágico (p.ej. superstición), la ideación delirante (p.ej., sensación de ser perseguido) o las experiencias pseudoalucinatorias (p.ej., oír voces), y se incluyen frecuentemente bajo el concepto de esquizotipia. Algunos ítems de ejemplo se presentan en la Tabla 1. Estudios longitudinales muestran que individuos de la población general que puntúan elevado en este tipo de autoinformes o que informan experiencias esquizotípicas tienen un mayor el riesgo de desarrollar un trastorno del espectro esquizofrénico en el futuro. Más aún, a medida que aumentan la persistencia temporal y la frecuencia de dichas experiencias mayor es la probabilidad de transitar hacia un cuadro clínico. No obstante, es igualmente cierto que la gran mayoría de los individuos que informan de experiencias esquizotípicas, se muestran clínicamente compensados y no desarrollarán nunca un cuadro psicótico, si bien en un grupo reducido de individuos la confluencia de otros factores genéticos y/o ambientales ( consumo de cannabis, estrés familiar, rupturas sentimentales, etc.), podría aumentar la persistencia y la estabilidad temporal de estas experiencias incrementando el riesgo de psicosis clínica y la necesidad de tratamiento. En términos generales estos datos señalan que las experiencias esquizotípicas o los síntomas psicóticos atenuados representan la expresión conductual de vulnerabilidad al trastorno psicótico en la población general (alrededor del 10-20%). Por poner un ejemplo, sería similar a la equivalencia que se establece entre la elevada presión sanguínea y el subsiguiente riesgo cardiovascular. Presentar experiencias psicóticas atenuadas o esquizotípicas no indica necesariamente el desarrollo de un trastorno mental grave, pero si informa de un mayor riesgo teórico, que podría verse incrementando si se suman otros factores, como por ejemplo, padres con esquizofrenia, consumo de cannabis, ausencia de estrategias de afrontamiento y/o síntomas depresivos, etc.

Por otro lado, y como se comentó anteriormente, la esquizofrenia suele presentar una forma de inicio gradual en el tiempo. De hecho los individuos  que posteriormente desarrollarán un trastorno psicótico suelen exhibir una serie de cambios emocionales, conductuales, del pensamiento y lenguaje, así como alteraciones sutiles del neurodesarrollo y déficit neuropsicológicos, bastante antes del inicio del problema, pudiendo estar presentes días, meses e incluso años antes de la aparición del trastorno como tal. Dado que estos síntomas y signos de la esquizofrenia se muestran antes del inicio del trastorno, y dado que en la mayoría de los casos son un claro indicativo de un estado mental de riesgo, se han llevado a cabo listados de conductas o señales de alerta (véase Tabla 2) que podrían ser utilizadas en diferentes contextos como, pudieran ser, el escolar y/o el sanitario.

Como se puede ver existen una serie de procedimientos para la evaluación del posible riesgo de transitar hacia un trastorno mental grave como la esquizofrenia, si bien y aunque los cambios que están aconteciendo se producen a pasos agigantados, todavía nos encontramos en sus fases iniciales. Sea como fuere, no se debe perder de vista que todos los procedimientos aquí expuestos tienen la finalidad de reducir, mitigar o incluso evitar el posible impacto que tiene el trastorno esquizofrénico en la persona, la familia y la sociedad a múltiples niveles.

Tabla 1. Algunos ítems de ejemplo que se suelen presentar para la evaluación de la esquizotipia y los síntomas psicóticos atenuados.

1. El número 13 tiene poderes especiales.

V

F

2.  Creo que alguien trama algo malo contra mí.

V

F

3. Creo que si quisiera podría aprender a leer la mente.

V

F

4. Los horóscopos aciertan demasiadas veces para ser sólo una coincidencia.

V

F

 

Tabla 2. Señales de alerta en la detección precoz de personas de riesgo a de esquizofrenia

 Área  Señales de alerta
Conducta -Sensación de estar fresco,  habiendo dormido mucho menos de los normal-Cortes autoprovocados; amenazas de automutilación-Excesiva escritura sin sentido-Hiperactividad, inactividad, o alternancia entre ambos estados-Postura, conductas y apariencia raras o extrañas-Graves alteraciones del sueño-Abuso de  drogas-Inquietud motriz-Mirada fija, sin pestañear

-Falta de aseo o higiene personal

 

Afectividad y emociones -Risas inoportunas-Incapacidad de llorar o de sentir alegría-Llanto excesivo-Sentimiento de depresión y ansiedad (nerviosismo interior)-Euforia-Emociones no acordes con la situación-Afectividad aplanada; emocionalmente plano
Pensamiento y lenguaje -Refiere sensación de cambios en estímulos de la situación circundante-Conversación constante y rápida-Sensibilidad inusual hacia estímulos comunes (ruido, luz,…)-Afirmaciones irracionales-Invención de palabras o un lenguaje nuevo-Problemas de concentración y de memoria-Utilización de palabras peculiares y estructura rara del lenguaje-A menudo parece distraído-Creencia en poderes especiales

-Preocupación y obsesión por temas religiosos o por temas   “ocultos”

 

Personalidad -Cambios básicos en la personalidad con respecto a su nivel anterior-Descenso prolongado en la motivación
Relaciones sociales -Sensibilidad e irritabilidad en el contacto con los demás-Rechazo a tocar e interactuar con personas u objetos-Desconfianza y suspicacia-Aislamiento social, tendencia a encerrarse-Grave deterioro de la relaciones con las personas-Ansiedad social excesiva en nuevas situaciones sociales

Credito Fotografía: Corie Howell

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Eduardo Fonseca-Pedrero

Eduardo Fonseca-Pedrero, nacido en Oviedo (1981), es Profesor Titular Interino de la Universidad de La Rioja, Doctor en Psicología por la Universidad de Oviedo, Experto en Gerontología y Máster en Psicología Clínica y Terapia de Conducta por la UNED. Participa activamente en el Programa de Prevención de Psicosis P3 y en el Programa de Enriquecimiento de niños con Altas Capacidades de la Universidad de La Rioja. Ha recibido diferentes premios en congresos nacionales e internacionales entre los que destaca el XIV premio TEA Ediciones.Cuenta con más de 50 publicaciones en revistas nacionales e internacionales así como diferentes capítulos de libros en editoriales nacionales y extranjeras. Sus líneas de investigación se centran en la detección y prevención temprana de jóvenes de riesgo a la psicosis y en el análisis de la calidad métrica de instrumentos de medida que miden variables de tinte clínico.

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