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Comunicar emociones a través del tacto

Tacto y emocionesUna ceja levantada o una mueca en los labios nos hace pensar en emociones hablando en términos de expresión facial o lenguaje corporal. La ciencia se ha centrado también en estas formas de comunicación emocional, con un alto grado de coherencia entre culturas. En los últimos años los psicólogos han empezado a interesarse en si las emociones pueden comunicarse mediante el tacto y cómo lo hacen.

En un estudio reciente,  Matthew Hertenstein demuestra que dos personas de culturas distintas pueden comunicar perfectamente las emociones más “universales” como la ira, el miedo, el disgusto, el amor, la gratitud y la simpatía con un simple toque en un brazo, pero no las emociones  “sociales” de sorpresa, felicidad y tristeza, ni las emociones “autodirigidas” como vergüenza, envidia y orgullo. Ahora, Erin Thompson y James Hampton se unen a esta corriente comparando la capacidad de comunicación emocional basada en el tacto entre desconocidos y personas implicadas sentimentalmente.
Tomaron parte en el estudio treinta parejas (la mayoría heterosexuales) con sede en Londres. Uno de los miembros de cada una de ellas intentó comunicar al otro12 emociones distintas. Se sentaron en lugares opuestos de una mesa dividida por una cortina a modo de pantalla. El “emisor” emocional deslizaba su brazo entre la cortina hacia el otro para tocarle. El “receptor” debía identificar cuál de las 12 emociones comunicaba. Los participantes fueron filmados en todo momento.

Luego se separaron las parejas para “emparejarlas” con un desconocido para repetir el ejercicio (tanto el “emisor” como el “receptor” conservaron el mismo papel que habían tenido la primera vez). Los desconocidos se formaron en parejas del mismo sexo para evitar la posible incomodidad al tocar a alguien del sexo opuesto. Esto creó una lamentable confusión, reconocen los investigadores, ya que la mayoría de parejas unidas sentimentalmente eran de sexos opuestos, mientras que la mayoría de parejas desconocidas era del mismo sexo. Sin embargo, por lo que hace a los resultados de las parejas del mismo sexo contra parejas de sexo opuesto se comprobó que el género de las personas implicadas no revistió un factor importante.

Se observó también que aunque los desconocidos transmitieron bien la mayoría de las emociones, los resultados obtenidos de las parejas unidas por lazos sentimentales fueron superiores, especialmente las emociones autodirigidas como la vergüenza, la envidia y el orgullo. Thompson y Hampton calcularon que la ejecución al azar (simplemente adivinando) producía un promedio de exactitud del 25 por ciento. A pesar de que habían 12 emociones de entre las que escoger, lo fundamental era que algunas resultaban más similares entre sí que otras por lo que incluso un entendido en comunicación podría acertar más que un 1/12. Las parejas sentimentales comunicaron emociones universales, sociales y autodirigidas con una exactitud del 53, 60 y 39 por ciento respectivamente – en cada caso mejor que la ejecución al azar. Por el contrario, los desconocidos consiguieron un promedio del 39, 56 y 17 por ciento, para las emociones universales, sociales y autodirigidas, con las últimas consideradas como no mejores que la ejecución al azar.

¿Cómo alcanzaron las parejas sentimentales su mayor precisión? Se tocaron durante más tiempo, pero esto no fue correlacionado con la exactitud obtenida. Usando las imágenes del experimento, los investigadores codificaron los tipos de contacto utilizados (se identificaron una amplia gama de tipos de roces discretos, desde temblorosos  y pequeños arañazos hasta golpecitos y presiones) y para cada emoción era evidente que los desconocidos usaron los mismos o similares que los utilizados por las parejas. Ello significa que hubo diferencias sutiles en los contactos utilizados por las parejas que el experimentador falló en detectar o que los “receptores” interpretaron la misma señal de forma diferente cuando la estaban recibiendo de su pareja.

Este tema requiere una mayor investigación – por ejemplo ¿la ventaja demostrada por las parejas románticas es extensible a la comunicación no emocional? ¿Podría otra relación no tan íntima, sin ser sexual, como la de hermanos mostrar similares resultados? ¿Podrían incluso las parejas sentimentales mostrar cierta ventaja si no supiesen quien les estaba tocando? “Nuestros hallazgos amplían lo que se conoce sobre la comunicación de la emoción”, dijeron los investigadores. “La naturaleza de las relaciones en particular parece tener la capacidad de reducir la ambigüedad de la expresión emocional a través del tacto”.

Thompson, E., and Hampton, J. (2011). The effect of relationship status on communicating emotions through touch. Cognition and Emotion, 25 (2), 295-306 DOI: 10.1080/02699931.2010.492957

Imagen Photobunny

Traducido de BPS Research Digest

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